Técnicas de Estudio | Hábitos de aprendizaje (Video)

¿Alguna vez te has sentido frustrado cuando intentas estudiar y aprender algo nuevo? ¿Tiendes a dejarlo todo para última hora? Y lo que es peor ¿ni siquiera disfrutas ese proceso de aprendizaje?

Soy Roberto Nova, te doy la bienvenida, y a continuación te mostraré algunos hábitos y técnicas que me han servido grandemente para mejorar mi efectividad y satisfacción al estudiar.

Es probable que seas un estudiante que intenta mejorar su rendimiento académico, o quizás seas un empleado tratando de aprender cómo hacer mejor su trabajo. A lo mejor estás armando un proyecto comercial para el que necesitas hacer una investigación de mercado que te ayude a confirmar si es un negocio rentable. O tal vez eres un empresario establecido que busca mantenerse al día con los cambios en el mercado y las necesidades de sus clientes.

Sea cual sea tu función y tus objetivos, todos necesitamos de un estudio efectivo si queremos alcanzar el siguiente nivel en cualquier área de nuestra vida. Es importante que entendamos que los resultados que materializamos van directamente relacionados con la nueva información que ponemos en nuestra mente, y la aplicación correcta de ésta. Así que adquirir buenos hábitos de estudio es indispensable si deseamos mantenernos logrando nuevas metas a lo largo de nuestra vida.

El problema

El principal problema que la mayoría de la gente tiene con relación a los estudios es la falta de disciplina. Y de éste se deriva una serie de otros conflictos y consecuencias, como por ejemplo dejar todo para última hora. Y al hacer esto nos estresamos por estar contra el tiempo, no disfrutamos el proceso de aprendizaje, y mucho menos aprendemos de una forma efectiva y perdurable.

La solución

Entonces hablemos de la solución. Lo que a mí me ha resultado ha sido simplemente hacer unos pequeños cambios en mis hábitos, y aplicar unas cuantas técnicas de estudio que, aunque parezcan sencillas, hacen una gran diferencia. Así que prepárate para tomar nota, porque a continuación las voy a compartir contigo.

  1. Lo primero que debes tener es una meta clara. ¿para qué estás estudiando? Recuerdo que cuando era estudiante mi meta era muy simple: tener cada vez mejores calificaciones, porque mis padres acostumbraban a recompensarme de una forma u otra por ello. Cuando era empleado, mi meta era sobresalir del montón para ser más tomado en cuenta para las oportunidades de ascenso. Cuando intentaba iniciar un buen negocio mi meta era encontrar la mejor oportunidad que me brindara las condiciones óptimas para potenciar mi trabajo y mis resultados. Hoy en día una de mis metas principales es encontrar nuevas formas de alcanzar a más personas y poder servirles con el contenido que comparto para que mejoren sus vidas. La única forma de lograr todo eso es a través de un estudio intenso que te permita tener ventaja sobre los demás que sólo realizan un estudio promedio, basados en el mínimo esfuerzo. Cuando tienes una meta clara vas a tener más interés por estudiar, será más fácil enfocarte, vas a disfrutarlo más, y tu aprendizaje será más efectivo.
  1. Segunda técnica: Prioriza en tus estudios. Cuando ya tienes una meta definida, y entiendes que es lo suficientemente importante para que valga la pena el esfuerzo de estudiar. Entonces debes aprender a darle prioridad en tu vida y en tu rutina diaria. El problema con la mayoría de nosotros es que, si no planificamos bien nuestro día, nuestra tendencia es a comenzar a hacer lo más fácil, lo más cómodo y lo más placentero, y dejar muchas veces lo que puede llegar a ser más importante para el final de la jornada. Para lo cual, como todos sabemos, en muchos casos no nos llega a dar el tiempo y se termina quedando nuevamente para otro día. Por eso es fundamental que le des la suficiente prioridad, en tu mente y en tus quehaceres diarios, a tu tiempo de estudio.
  1. Tercera técnica: Haz un plan de estudio. Imagina todo el estrés, la desgana, y otras emociones negativas que te ahorrarías si hicieras una planificación de lo que debes estudiar para una fecha específica, en vez de seguir dejándolo para última hora. Si tu examen, exposición, o entrega de investigación es dentro de un mes, ¿no sería más fácil, cómodo y placentero estudiar 20 minutos todos los días y sólo tener que repasar un poco al final, que dejarlo todo para los últimos dos días? Lo mismo se aplica para una investigación que tengas que hacer para tu trabajo o negocio. Un plan de estudio te ayudará a dividir el temible contenido del elefante, en pequeñas mordidas mucho más digeribles.
  1. Cuarta técnica: Comienza por la mejor parte, y empieza de inmediato. Uno de los más grandes obstáculos que todos tenemos para cumplir con nuestra meta de estudios se nos presenta al momento de iniciar. Es muy fácil caer en la tentación de hacer otras cosas que disfrutamos más y mantenernos posponiendo constantemente el estudio. Por eso, determina las partes del material que más disfrutas, de modo que puedas incentivar a tu mente a querer comenzar por ahí. Cuando ya hayas empezado te será mucho más fácil seguir con el resto del contenido. Rompe con la barrera de desgana inicial y simplemente pon acción, pues mientras más tardes pensándolo, lamentándote o distrayéndote, más difícil se te hará dar el primer paso. Así que no le des tiempo a tu mente que divague ni piense en razones por las cuales vas a volver a posponerlo. Arranca ahora.
  1. Quinta técnica: Organiza, Resume y Esquematiza. Luego de haber comenzado a estudiar, vas a querer aprender y retener la mayor cantidad de conocimiento importante posible. Tener la información organizada, resumida, y esquematizada en un orden lógico, sencillo y fácil de entender y recordar te hará la vida mucho más fácil y te permitirá aprender mucho más rápido. Subraya, relaciona información, pon en práctica lo que aprendes, y haz todo lo que tengas que hacer para facilitar el proceso de aprendizaje. Te aseguro que de esta forma lo disfrutarás mucho más.

Ahora hablemos de dos factores fundamentales a tomar en cuenta para ser estudiantes efectivos: el tiempo y el espacio.

Con relación al tiempo:

  1. Tratemos de estudiar todos los días a la misma hora, para que vayamos creando el hábito y acostumbremos a nuestra mente a que esa es la hora de estudio. Así se nos hará cada vez más fácil llevarlo a cabo, hasta llegar a parecerse a las cosas que hacemos diariamente sin tener que pensarlo ni incomodarnos, como comer, cepillarnos los dientes y bañarnos.
  2. Coloca un mínimo y un máximo de tiempo para estudiar, intentando de que casi siempre le dediques el mismo período de tiempo.
  3. Cada 30 minutos, detente por 5 minutos, muévete de donde estás, descansa la mente sin usar ninguna otra distracción como el celular, redes sociales o televisión, y mueve tu cuerpo para estimular la circulación de la sangre.
  4. Idealmente estudia cuando te sientas más descansado en el día. A muchos les resulta mejor en horas de la mañana que tarde en la noche. Pero eso dependerá de cada uno. Y por favor, no trates de estudiar justo después de un gran almuerzo. Porque tu cuerpo se enfocará en enviar tu sangre y tus energías hacia tu estómago para hacer la digestión, dejando tu mente en las peores condiciones posibles para concentrarse y aprender.

Ahora veamos algunos consejos con relación al espacio:

  1. Elige siempre el mismo lugar para estudiar. De modo que tu mente lo asimile como el punto de estudio y se prepare automáticamente para ello desde que te acerques a él.
  2. Mantén tu espacio de estudio organizado, sin distracciones (sí, sin celular cerca, sin redes sociales, sin televisión, sin videojuegos, y sin ruido). Si no puedes evitar el ruido, usa unos tapones para los oídos o unos audífonos con una música instrumental que te relaje pero que al mismo tiempo contribuya a mantener alta tu energía y enfoque.
  3. Asegúrate de que tu espacio de estudio sea cómodo, pero cuidado, no demasiado cómodo. No queremos que te tiente a quedarte dormido tampoco. Agrega buena iluminación y busca que la temperatura sea agradable para ti.
  4. La mesa idealmente debe estar a la altura del estómago, tu silla debe tener respaldo, tu espalda debe estar erguida, y ambas plantas de tus pies deben estar apoyadas en el suelo. Aunque esta posición te pueda resultar incómoda al principio, si te mantienes empleándola, te sorprenderás de lo rápido que te acostumbrarás, sin mencionar la cantidad de achaques que vas a poder prevenir a lo largo de los años por crear el hábito de tener una buena postura.

Para finalizar quiero aclararte que tanto tu fuerza de voluntad para crear la disciplina y los hábitos de estudio que necesitas, como tu capacidad de aprender, retener e implementar lo que vas aprendiendo, van directamente relacionados a tu estado físico y mental. Por eso, mantente hidratado, intenta comer saludable, hacer ejercicio regularmente, dormir de 7 a 8 horas al día, y evita el estrés y las preocupaciones innecesarias que pueden afectar tu estado emocional, que es tan importante para aprender, aplicar y alcanzar todas las metas que tienes en tu vida.

Déjanos saber en los comentarios si conoces alguna otra técnica o hábito de estudio para mejorar el aprendizaje.

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Hasta la próxima, mientras tanto disfruta la vida, desarrolla tu máximo potencial, y comienza a dar los pasos para dejar un legado de un mundo mejor. Bendiciones.

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